Scriptus Naturae (http://scriptusnaturae.8m.com).
Interesante y acertado me parece el artículo
de José María Mendiluce, aparecido en su periódico
el jueves 11 de este mes, titulado "Doñana: ecología
y política". Ante lo expuesto, solo cabe asentir y,
si acaso, hacer algunas matizaciones. Ciertamente, de vergonzoso
se podría calificar el comportamiento de las administraciones
(tanto estatal como andaluza), echándose la culpa una a
la otra en el desastre de Doñana, pero, más vergonzoso
todavía, resulta el hecho de que existiera una presa embalsando
cinco millones de metros cúbicos de residuos de la mina
en el lugar en el que estaba. Aún en el caso de que el
riesgo de que ocurriera algo parecido a lo que ocurrió
fuera mínimo (que no debía serlo, a juzgar por las
numerosas denuncias que ya había habido) no se debería
permitir una construcción de esas características
aguas arriba de un Parque Nacional tan emblemático como
lo es Doñana (en realidad, no se debería permitir
cerca de ningún Parque Natural).
Vergonzosas fueron también, lógicamente,
las acciones y actitudes de la empresa Boliden, propietaria de
la mina, no solo cuando ocurrió la catastrofe, sino en
todos los años anteriores. Pero, ¿qué se
puede esperar de una multinacional que sólo se preocupa
de sacar dividendos sin importarle lo más mínimo
el medio ambiente? La única forma de conseguir cabiar esas
actitudes pasa por una acción ejemplar de la justicia y
de la ciudadanía en estos temas. No puede ser aceptable
que Boliden se limite a pagar unos pocos daños con unas
indemnizaciones ya previstas en una poliza de seguros, y despues
simplemente suspiremos aliviados porque decida mantener unos pocos
empleos. ¿Hasta cuando vamos a consentir esto? Si bien
es cierto, como dice Mendiluce en su artículo, que "a
cuanto se cotiza la tonelada de pez muerto o el hilo de nido destruido
son
preguntas imposible en el sistema operativo de un mercado de valores
sin valores", no es menos cierto que si que se pueden tasar,
con un valor económico, que no ecológico, ya que
cada ejemplar individual de pez, o de ave, en cualquier estado
de desarrollo, está "tasado" en las leyes de
Pesca y Caza de cada Comunidad Autónoma con el precio de
la multa correspondiente por su captura y/o destrucción.
Además, y según la Ley 4/89 de Conservación
de Espacios Naturales y de
la Flora y Fauna Silvestre, todos los animales y plantas, están
de alguna forma "protegidos" y su destrucción
equivale a la multa correspondiente, por no hablar de las posibles
condenas de carcel que prevee el actual Codigo Penal para los
delitos ecológicos.
Hasta aquí las acciones que puede tomar
la justicia, pero también debería colaborar la ciudadanía.
Los accionistas de una empresa también debes de ser conscientes
de lo que esa empresa hace, así como sus proveedores, clientes
y trabajadores, y actuar en consecuencia. Y hasta que el resto
del mundo no les vuelva la cabeza o increpe a los responsables
de estos desastres, las cosas no cambiaran.
El País consideró que no debía ser publicada, ¿Por qué?. Su contestación fue:
Le agradezco su interés al enviarnos
su carta para la sección Cartas al Director: Lamento que
en esta ocasión no haya sido publicada ya que el gran número
que recibimos diariamente nos obliga a realizar una minuciosa
selección de las mismas.
Atentamente,
Jesús Ceberio.
Director.
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