Scriptus Naturae (http://scriptusnaturae.8m.com).
Tras leer el programa de fiestas de este año
y el texto del Sr. Luis Luna, no puedo
por menos que sentirme aludido, al estar entre ese "gran
número de personas, españolas también, que
pueden llegar no sólo a ignorar, sino a rechazar la fiesta
más arraigada por su dilatada historia: nuestra fiesta
nacional". De hecho, lo que no puedo comprender, es que existan
¿personas? capaces de reunirse en una plaza y disfrutar
mientras se tortura sádicamente a un pobre animal, mientras
se marea, se pincha, se hiere, se acuchilla, se humilla y se asesina
a un tranquilo herbívoro.
Las razones expuestas por ese señor para
ser un gran aficionado son, cuanto menos, ridículas. Ninguno
de los tres puntos (ni siquiera argumentos) enumerados se sostiene
tras leerlo, a no ser que quién lo lea esté convencido
de que hacer sufrir cruelmente y a propósito a un animal
y manchar de sangre la arena sea un arte, que es como confundir
el canibalismo con la gastronomía.
Su primer punto lo único que prueba es que
el sadismo no es patrimonio exclusivo de los españoles,
y que siempre hay gente dispuesta a pagar por ver en directo la
tortura y el dolor ajenos. Además, de aceptar que una acción,
por el solo hecho de producirse en diversos países es algo
que merezca tener afición, deberíamos estar de acuerdo
que el asesinato, el terrorismo y la guerra la merecen igualmente,
puesto que cumplen la misma condición.
El segundo punto es totalmente ilógico,
y para demostrarlo basta echar una ojeada a los periódicos,
pese a que toreros y toros se juegan la vida, las probabilidades
no son las mismas para ambos. Además, el toro no elige
jugársela, y se limita a intentar defenderse de los bárbaros
ataques del torero. En cuanto al texto de Bergamín, solo
muestra la identidad de ideas del crítico con las suyas.
En cuanto al último punto, se trata más
bien de un recorrido por la España profunda, aquella que
debió de haber acabado con la transición.
En definitiva, no hay más remedio que admitir
que ese sentimiento extraño no es más que sadismo,
gusto por la tortura, el dolor, el sufrimiento, la sangre y la
muerte, en este caso de un pobre animal.
Publicada en:DIARIO
DEL ALTOARAGÓN, sección de Cartas al Director, 1998.08.02.
HERALDO DE HUESCA, sección de Correo del
Lector, 1998.08.04.
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