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Yo, como español y buen aficionado,
no puedo entender cómo un gran número de personas.
españolas también, pueden llegar no sólo
a ignorar. sino a rechazar la fiesta mas arraigada por su dilatada
historia: NUESTRA FIESTA NACIONAL.
Existen infinidad de razones para que ud.
sea también un gran aficionado/a:
Primero, es algo que nos caracteriza a nivel
mundial, ya que no solamente nosotros, los españoles, acudimos
a las plazas de toros, sino gente de todos los países que,
aun pagando altas cantidades de dinero. se interesan como espectadores
para ver a un hombre y, en algunos casos, a una mujer dar lidia
y muerte al bravo toro, un animal nacido, criado y seleccionado
para este fin y razón únicos, para conservar su
raza o especie brava -casta- a lo largo de varios siglos.
Segundo. y tomo como referencia, especialmente
dedicado a aquellas personas que aseguran que la Fiesta Nacional
sería más bonita si no matasen al animal. rogándoles
que lean bien y con atención lo que sobre este tema escribió
el ilustre escritor. crítico y excelente poeta José
Bergamin:
Y tercero, por si queda todavia alguien sin
convencer,.. ¿y lo bien que se pasa en la plaza de toros,
viendo la gallardia y el valor que derrochan los toreros, escuchando
los ¡OLÉS! que lanzan los aficionados al compás
de ardientes palmas, ante la contemplación del bello arte
del toreo...? ¿y los que lanzan las aficionadas al torero
que admiran, desprendiendose de los claveles rojos que adornan
con tanta gracia la mantilla tan española? ¿y esos
mantones de manila con los que visten las barreras de cada corrida?
¿y que me dicen de los pasodobles, que hacen estremecer
nuestros ánimos cuando resuenan en los alberos como premio
a grandes faenas?, y todo ello tarde tras tarde, con un buen tinto
del Somontano...
En definitiva. no hay más remedio que
admitir ese sentimiento extraño por interesante, tan íntimo
y tan español. que hace que más de ocho mil personas,
en unos casos más y en otros menos, llenen cada tarde el
aforo de nuestros cosos.
Yo he sacado una media aproximada. desgraciadamente
en nuestro coso sólo tenemos cinco mil quinientas localidades;
ello, unido a las buenas combinaciones que se traen a nuestra
feria, hace que los precios sean más altos que en otras
plazas; pero. con todo ello, se grita ¡OLÉ!. y en
la plaza de Huesca con más motivo. por la alegría
que derrochan los peñistas en los tendidos con su buen
humor y sus charangas,
Aquí queda pues la sincera opinión
de un buen aficionado a nuestra sin par fiesta de los toros, como
dije al principio.
Publicado en: Programa de Fiestas de San Lorenzo, 9
al 15 de agosto, Huesca 1998.
Contestación:
Torralba, A.; 1998.- La fiesta nacional,
toda una vergüenza. Diario del AltoAragón, 1998.08.02.
Heraldo de Huesca, 1998.08.04.
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