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Scriptus Naturae. Torralba, A., 1998.- III Curso de Iniciación a la Entomología. Natura nusquam magis est tota quam in minimis. Ed. Asoc Natur. Altoaragon. Onso, 47 pp.


VI. La conservación de los Artrópodos. Problemas que les afectan

A algunas personas les parecerá raro que los Artrópodos tengan problemas para sobrevivir, y más raro aún que a alguien le preocupe eso.

Sin embargo, los Artrópodos, el phylum más amplio, tanto por número de especies como por el de individuos, son también el phylum más perseguido y agredido, ya sea voluntaria o involuntariamente.

A continuación doy paso a algunos ejemplos que lo demuestran:

i Parnassius apollo, bella mariposa blanca con manchas rojas y negras, está considerada como una reliquia del Terciario que ha conseguido pasar la época glacial europea.

Protegida en numerosos países, incluida en el Libro Rojo de los Lepidópteros Ibéricos, en el Convenio de Washington (CITES) sobre el comercio de especies amenazadas, en la Lista de especies protegidas de la CE (Directiva Habitat), en el Catálogo Nacional de especies protegidas del Estado Español y en la Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón, teóricamente tendrían que haber acabado sus problemas de supervivencia, sin embargo no es así.

Desaprensivos comerciantes de lepidópteros, practican un capitalismo entomicida expoliándola y llevándosela más allá de nuestras fronteras con fines puramente especulativos, vendiéndola a precio de oro a poco sensibilizados coleccionistas que no piensan en el mal que con su compra ocasionan. Caveat emptor.

Parnassius apollo (11 Kb)

No es ese su único ni mayor problema, ya que, como primer problema, citado en todos los trabajos al respecto, destaca la destrucción de su hábitat natural, bien por roturación de parados, bien por la construcción de carreteras de alta montaña o por la realización de plantaciones forestales (granjas de árboles). A este respecto cabe recordar las palabras de REDONDO [1990.], cuando dice que la protección más eficaz consiste en dejar en estado natural los lugares donde la especie vive. Ciertamente, la destrucción de sus hábitats es el mayor de los problemas a los que se enfrenta, no sólo está mariposa, sino el conjunto de los artrópodos de la Tierra y, por ende, el de los seres vivos.

De esta especie se ha descrito numerosas razas (33 tan solo en España) y un sinnúmero de formas individuales. Esto es debido, tanto al efecto isla que provoca vivir en las montañas y su condición de reliquia preglacial, como una excesiva predisposición por parte de entomólogos y coleccionistas a publicar nuevas descripciones, que en la mayoría de los casos no tienen el menor interés, y llegan a encumbrar inútilmente la literatura entomológica (REDONDO V. M., 1990). En el caso de Aragón nos encontramos con cuatro subespecies (P. (P.) a. aragonicus Bryk, 1914, P. (P.) a. pyrenaicus Harcourt-Bath, 1896, P. (P.) a. laufferi Bryk, 1923, y P. (P.) a. hispanicus Oberthür, 1909, (REDONDO [op. cit.])) o cinco (separando los individuos de la Sierra de Javalanbre de la ssp. anterior en P. (P.) a. nichollae Rougeot & Capdeville, 1972 (MURRIA, E., 1996)); sin querer entrar en polémicas, nos decantaremos por la primera versión, ya que parece excesivo señalar las sspp. en función de los porcentajes con que se manifiestan ciertos detalles de coloración. En todo caso, las dos subespecies primeras están presentes en la provincia de Huesca. Esto agrava el problema, ya que las razas individuales si que pueden llegar a desaparecer como tales, debido a la destrucción de su medio.

i Lycaenidae, familia de pequeños lepidópteros azules también tiene sus problemas. No son estos a nivel de familia, hay 59 especies en Aragón, sino a nivel específico, ya que algunas de estas especies están tan adaptadas a unas determinadas características extremas, que no pueden vivir a poco que éstas cambien.

Este problema se agrava sobre todo en las denominadas hormigueras (Maculinea sp.) que dependen además de la presencia de una determinada especie de hormiga para su supervivencia. Un efecto, estos lepidópteros ropaloceros pasan su estado larvario en un hormiguero alimentándose de larvas de hormiga o de lo que estas les dan durante el otoño, el invierno y parte de la primavera. Teniendo en cuenta que esas hormigas sólo están en las praderas de montaña, mantenidas artificialmente por el hombre y el ganado, praderas que sin estos evolucionarán hacia el antiguo bosque que las cubría, te das cuenta del peligro que las amenaza.

Un caso ya extremo lo representa Maculinea arion. Este licénido tiene condicionada su presencia a la de la hormiga Myrmica sabuleti, y ésta a su vez necesita un pasto raso, nunca superior a 5 centímetros, como el que dejan las ovejas. Es esta relación tan particular Maculinea arion-Myrmica sabuleti-oveja, la que pone en peligro la continuidad de la especie. El abandono de los usos tradicionales, el turismo, la construcción de carreteras y el urbanismo son graves peligros para esta familia de lepidópteros, que ya tiene varias especies en el Libro Rojo de los Lepidópteros Ibéricos.

i Lucanus cervus es un imponente coleóptero de gigantescas mandíbulas astiformes. Su larva pasa cuatro largos años alimentándose de madera de roble en descomposición. Allí está su principal problema: en los robles.

Estos árboles autóctonos son cortados y en su lugar se plantan especies de crecimiento rápido, pinos y eucaliptos, para producir en poco tiempo madera y pasta de papel. En estos bosques no hay árboles viejos, y mucho menos en descomposición. La larva de L. cervus no encuentra pues madera en medio de un bosque o, mejor dicho, en medio de una granja de árboles, y el lucánido ve cada vez más restringida su área de distribución.

Por otra parte, numerosos ejemplares son cogidos por entomicidas sin escrúpulos y por comerciantes para luego venderlos a otros comerciantes o a museos más allá de nuestras fronteras, o dentro de ellas, ¿no les suena la historia?

Actualmente existe un proyecto para estudiar los efectivos de esta especie, así como su dinámica poblacional, los problemas que le afectan y que se puede hacer para protegerlo efectivamente, llamado Proyecto Ciervo Volante.

Machos Lucanus cervus luchando (6 Kb)

i Plaguicidas e insecticidas son un problema en si mismos. Teóricamente, estos compuestos químicos deberían matar a aquellos insectos que son perjudiciales para la agricultura, pero en la práctica matan a todo aquel insecto que esté en los campos de cultivo, incluso a aquellos que podrían ayudar comiéndose las plagas.

Tampoco hay que olvidar a aquellos insectos que, sin ser beneficiosos para la agricultura, no son perjudiciales y que igualmente son matados en las fumigaciones. Este caso lo representa Graellsia isabelae, emblema de la entomología ibérica, que es asesinada junto con la verdadera plaga de los pinares: la Thametopoea pinivora (procesionaria), plaga que es tal por la creación de grandes cultivos de árboles con el pino como especie reforestadora.

No debemos olvidar que las plagas no son un virus maligno que aparece porque sí, sino un síntoma de que el ecosistema está enfermo. Una plaga sería una reacción de la Naturaleza ante una simplificación antropomórfica de la biocenosis. Las grandes extensiones de monocultivos, ya sean de cereal o de pinos, son las que provocan la aparición de las plagas, y atacar a estas plagas con productos químicos sólo aplaza el problema hasta el año siguiente, fecha en la que se tendrá que volver a fumigar con una mayor cantidad de plaguicida, puesto que las plagas se hacen cada vez más resistentes, mientras que sus enemigos naturales son destruidos con mayor facilidad.

i Las carreteras son otro problema, tanto por su construcción en algunas zonas con ecosistemas frágiles como por la gran cantidad de insectos que mueren atropellados.

Mosquitos, moscas, abejas, avispas, coleópteros, lepidópteros y, en general, cualquier insecto que vuela o se arrastra puede ser y de hecho muchas veces es, víctima de turismos y camiones. ¿Quién no ha visto decenas de estos insectos aplastados en la matrícula de un coche o en su parabrisas?

Pues bien, estudios realizados en Francia (Hamos et al., 1997) dan una cifra de entre 32 y 64 billones [32.000.000.000.000, 64.000.000.000.000] de insectos que mueren anualmente en la Francia metropolitana por este motivo. En nuestro estado, a falta de estudios parecidos, podemos aventurar una cifra parecida, o incluso mayor, dada la mayor riqueza entomológica de la Península Ibérica.

Enfermedades ocasionadas por especies alóctonas que han sido introducidas por el hombre. A todos nos viene a la memoria el triste caso de nuestro cangrejo de río autóctono (Austrapotamobius pallipes) que, aparte de tener varios de los problemas anteriores, no ha podido hacer frente a las epidemias de afanomicosis, de las que son portadores el cangrejo rojo (Procambarus clarkii) y el cangrejo señal (Pacifastacus leniusculus). En la actualidad es necesario eliminar estas especies de las masas de aguas en la que se quiera intentar una repoblación con el cangrejo autóctono, puesto que de lo contrario resulta totalmente inútil. A este respecto, es de señalar que en el Reino Unido se ha conseguido repoblar algunos lugares con Austrapotamobius pallipes, una vez eliminado el cangrejo rojo; y en Noruega se ha conseguido otro tanto con el cangrejo noble (Astacus astacus), su cangrejo autóctono.

i Pero la causa principal de la disminución de las poblaciones de insectos es la degradación del biotopo, concepto genérico que engloba diferentes actividades humanas (Pyle et al., 1981):

 & deforestación,

& urbanización,

& cambios del uso tradicional del suelo,

& drenaje de zonas húmedas,

& contaminación, tanto del agua como de la atmósfera,

& inundación por embalses,

& luces eléctricas en el campo,

& vehículos "todo terreno" y, por último,

& introducción de especies exóticas.

A estas causas Viejo (1990), añade los plaguicidas y el exceso de capturas, aunque esto último en casos muy concretos (especies de aparición breve en el tiempo, de distribución y numero de ejemplares reducidos, sometidas a una intensa recolección año tras año y por muchos colectores).

Estos son sólo algunos de los problemas que afectan a los artrópodos, pero considero que como ejemplo ya valen.

Las soluciones a estos problemas no están en la prohibición de la caza entomológica, aunque su regulación no debería ocasionar demasiados problemas de realizarse correctamente.

En el caso del comercio ya deberíamos de hacer un aparte, pues este si que puede ser peligroso para las especies de artrópodos (para cualquier especie, en realidad).

Tampoco está la solución en llenar listas con nombres de insectos en peligro, porque por mucho que se escriban esos nombres el peligro para los insectos sigue ahí y sólo se consigue que estos insectos sean más codiciados por entomicidas sin escrúpulos.

Por último, la solución tampoco está en aplicar las medidas de protección de vertebrados a invertebrados, porque no son iguales y porque igualar los vertebrados a los invertebrados es un disparate desde cualquier punto de vista desde el que se mire.

La solución pasa por realizar estudios serios sobre la distribución y status de las especies de insectos, pasa por prohibir el comercio con todos aquellos insectos que no provengan de la cría en cautividad, pasa por proteger las plantas y el lugar en el que se encuentren los insectos, y pasa por tomarse un poco más en serio a los invertebrados.


 Órdenes de insectos.

Créditos ilustraciones.

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