Scriptus Naturae (http://scriptusnaturae.8m.com). Torralba, A., 1995.- II Curso de Iniciación a la Entomología. Ed. Asoc Natur. Altoaragon. Onso, 74 pp.
5.Los
problemas que afectan a los insectos.
A algunas personas les parecerá raro
que los insectos tengan problemas para sobrevivir, y más
raro aún que a alguien le preocupe eso. Sin embargo, los
insectos, la clase más amplia tanto por número de
especies como por el de individuos, son también la clase
más perseguida y agredida, ya sea voluntaria o involuntariamente.
A continuación doy paso a algunos ejemplos que lo demuestran:
Parnassius apollo,
bella mariposa blanca con manchas rojas y negras, está
considerada como una reliquia del Terciario que ha conseguido
pasar la época glacial europea. Protegida en numerosos
países, incluida en el Libro Rojo de los Lepidópteros
Ibéricos, en el Convenio de Washington (CITES) sobre el
comercio de especies amenazadas, en la Lista de especies protegidas
de la CE (Directiva Habitat), en la Lista de especies protegidas
del Estado Español y en la Lista de especies protegidas
de Aragón, teóricamente tendrían que haber
acabado sus problemas de supervivencia, sin embargo no es así.
Desaprensivos comerciantes de lepidópteros,
practican un capitalismo entomicida expoliándola y llevándosela
más allá de nuestras fronteras con fines puramente
especulativos, vendiéndola a precio de oro a poco sensibilizados
coleccionistas que no piensan en el mal que con su compra ocasionan.
No es ese su único ni mayor problema, ya que mucho más
le afecta la destrucción de su hábitat natural,
bien por roturación de prados, bien por la construcción
de carreteras de alta montaña y pistas de esquí.
Estos problemas no serían tan grandes de no ser porque
esta mariposa da lugar a numerosas subespecies endémicas
de cada montaña (cuatro en Aragón) que pueden llegar
a desaparecer como subespecie.
Lycaenidae, familia de pequeños
lepidópteros azules también tiene sus problemas.
No son estos a nivel de familia, hay 59 especies en Aragón,
sino a nivel específico, ya que algunas de estas especies
están tan adaptadas a unas determinadas características
extremas, que no pueden vivir a poco que éstas cambien.
Este problema se agrava sobre todo en las
denominadas hormigueras (Maculinea sp.) que dependen además
de la presencia de una determinada especie de hormiga para su
supervivencia. Un efecto, estos lepidópteros ropaloceros
pasan su estado larvario en un hormiguero alimentándose
de larvas de hormiga o de lo que estas les dan durante el otoño,
el invierno y parte de la primavera. Teniendo en cuenta que esas
hormigas sólo están en las praderas de montaña,
mantenidas artificialmente por el hombre y el ganado, praderas
que sin estos evolucionarán hacia el antiguo bosque que
las cubría, te das cuenta del peligro que las amenaza.
Un caso ya extremo lo representa Maculinea
arion. Este licénido tiene condicionada su presencia
a la de la hormiga Myrmica sabuleti, y ésta a su
vez necesita un pasto raso, nunca superior a 5 centímetros,
como el que dejan las ovejas. Es esta relación tan particular
Maculinea arion-Myrmica sabuleti-oveja, la que pone en
peligro la continuidad de la especie. El abandono de los usos
tradicionales, el turismo, la construcción de carreteras
y el urbanismo son graves peligros para esta familia de lepidópteros,
que ya tiene varias especies en el Libro Rojo de los Lepidópteros
Ibéricos.
Lucanus cervus es un imponente
coleóptero de gigantescas mandíbulas astiformes.
Su larva pasa cuatro largos años alimentándose de
madera de roble en descomposición. Alli8 está su
principal problema: en los robles. Estos árboles autóctonos
son cortados y en su lugar se plantan especies de crecimiento
rápido, pinos y eucaliptos, para producir en poco tiempo
madera y pasta de papel. En estos bosques no hay árboles
viejos, y mucho menos en descomposición. La larva de L.
cervus no encuentra pues madera en medio de un bosque o, mejor
dicho, en medio de una granja de árboles, y el lucánido
ve cada vez más restringida su área de distribución.
Por otra parte, numerosos ejemplares son cogidos
por entomicidas sin escrúpulos y por comerciantes para
luego venderlos a otros comerciantes o a museos más allá
de nuestras fronteras, o dentro de ellas, ¿no les suena
la historia?
Plaguicidas e insecticidas son un problema
en si mismos. Teóricamente, estos compuestos químicos
deberían matar a aquellos insectos que son perjudiciales
para la agricultura, pero en la práctica matan a todo aquel
insecto que esté en los campos de cultivo, incluso a aquellos
que podrían ayudar comiéndose las plagas.
Tampoco hay que olvidar a aquellos insectos
que, sin ser beneficiosos para la agricultura, no son perjudiciales
y que igualmente son matados en las fumigaciones. Este caso lo
representa Graellsia isabelae, emblema de la entomología
ibérica, que es asesinada junto con la verdadera plaga
de los pinares: la Thametopoea pinivora (procesionaria),
plaga que es tal por la creación de grandes cultivos de
árboles con el pino como especie repoblada.
No debemos olvidar que las plagas no son un
virus maligno que aparece porque sí, sino un síntoma
de que el ecosistema está enfermo. Una plaga sería
una reacción de la Naturaleza ante una simplificación
antropomórfica de la biocenosis. Las grandes extensiones
de monocultivos, ya sean de cereal o de pinos, son las que provocan
la aparición de las plagas, y atacar a estas plagas con
productos químicos sólo aplaza el problema hasta
el año siguiente, fecha en la que se tendrá que
volver a fumigar con una mayor cantidad de plaguicida, puesto
que las plagas se hacen cada vez más resistentes, mientras
que sus enemigos naturales son destruidos con mayor facilidad.
Las carreteras son otro problema, tanto
por su construcción en algunas zonas con ecosistemas frágiles
como por la gran cantidad de insectos que mueren atropellados.
Mosquitos, moscas, abejas, avispas, coleópteros, lepidópteros
y, en general, cualquier insecto que vuela o se arrastra puede
ser y de hecho muchas veces es, víctima de turismos y camiones.
¿Quién no ha visto decenas de estos insectos aplastados
en la matrícula de un coche o en su parabrisas?
Pues bien, estudios realizados en el Reino
Unido dan una cifra de unos cincuenta millones -50.000.000- de
insectos que mueren anualmente por este motivo. En nuestro estado,
a falta de estudios parecidos, podemos aventurar una cifra incluso
mayor dada la mayor riqueza entomológica que poseemos.
Estos son sólo algunos de los problemas
que afectan a los insectos, pero considero que como ejemplo ya
valen. Las soluciones a estos problemas no están en la
prohibición de la caza entomológica, es virtualmente
imposible acabar con una población de una especie cazándola
científicamente, tan sólo en el caso de cogerlas
para venderlas es posible su exterminio.
Tampoco está la solución en
llenar listas con nombres de insectos en peligro, porque por mucho
que se escriban esos nombres el peligro para los insectos sigue
ahí y sólo se consigue que estos insectos sean más
codiciados por entomicidas sin escrúpulos.
Por último, la solución tampoco
está en aplicar las medidas de protección de vertebrados
a invertebrados, porque no son iguales y porque igualar los vertebrados
a los invertebrados es un disparate desde cualquier punto de vista
desde el que se mire.
La solución pasa por realizar estudios
serios sobre la distribución y status de las especies de
insectos, pasa por prohibir el comercio con todos aquellos insectos
que no provengan de la cria en cautividad, pasa por proteger las
plantas y el lugar en el que se encuentren los insectos, y pasa
por tomarse un poco más en serio a los invertebrados.
|
|
|
|
|
|
|
|
Copyright © |